Registro

Centro juvenil católico, dedicado a elevar la calidad humana del estudiante politécnico

  • Llegar a cada joven del IPN para que conozcan a Dios mediante una Jornada de Vida Cristiana (Juvenil Católica)
    Promover entre los JÓVENES politécnicos un verdadero compromiso con la Iglesia y dentro de su escuela.
     
  • Misionar es la acción de hacer presente el mensaje de Dios
    Es participar del envío de Cristo
    Promover los valores del Reino de Dios

  • La comunidades es como un árbol...
    Las ramos somos todos los que integramos la comunidad y el tronco es el vínculo, la amistad y el soporte que conforma esta comunidad...

     Encuentro la paz que mi alma busca, un espacio sin puertas, sin ningun muro que te impida entrar o salir, es la confianza que te brindan los que te rodean abriendo sus brazos y su vida para compartirtela y crecer juntos

  • Es de esta manera como intentamos elevar la calidad humana, física y espiritual del jóven, sumándonos al objetivo del CPP

     

CARTA PH

14 septiembre 2009

EL HILO DE PLATA


Queridos mis cuatro lectores:

Una canción americana habla de buscar el “Silver Lining”, el hilo de plata como el camino a la felicidad. Todos queremos ser felices por supuesto, pero muchos, la mayoría diría yo, rompieron el hilo de plata tal vez sin darse cuenta y no son felices.

Creo yo firmemente que el HILO DE PLATA para nosotros los católicos, es simplemente la participación en Gracia a la Eucaristía dominical. Tan simple como eso.

Nuestra Santa Madre la Iglesia nos lo recuerda y nos lo pone como “obligación”: el domingo la Misa es “de Precepto”, es obligatoria.

¡Qué pena que un católico llegue a considerar el asistir a Misa como una obligación en vez de considerarla como un magnífico privilegio reservado a los hijos de Dios! Son muchos los que asisten a Misa no solamente los domingos sino entre semana cuantas veces pueden.

¿Por qué creo que la Misa dominical es el Hilo de Plata?

Un católico que no asiste anda mal. Para pronto no ha comprendido lo que es la Eucaristía, ese don inefable de Jesús que se ofrece en el altar por la humanidad y como colmo de su amor por nosotros nos dice “Cómanme”. ¡La locura!

Si faltamos a Misa, nos estamos privando de ese inmenso manantial de felicidad que debe orientar toda nuestra vida en Gracia.

Si aún asistiendo, no comulgamos el Cuerpo de Cristo, es que algo anda mal en nuestra alma: el pecado mortal y eso automáticamente nos hace infelices. El pecado mortal, cualquiera que este sea, nos priva de la Gracia Santificante y quita la paz del alma.

Somos frágiles, estúpidos, y podemos caer. Como dice un tango: “Un tropezón cualquiera da en la vida”, pero ¡por Dios!, no podemos quedar en ese estado: recurro lo más pronto posible al Sacramento de la Reconciliación y el domingo comulgo porque comulgo, ¡vaya pues!

Dejar la Misa dominical es signo de que he perdido de vista al Señor Jesús, de que tal vez lo he ofendido gravemente... y lo dejo ofendido. ¡Fatal!

Si amar y ser amado es el hilo de plata para ser felices, no hay cosa más maravillosa que vivir dominicalmente el infinito amor de Dios por mí y responder a su amor con una comunión fervorosa.

¡NO ROMPAMOS EL HILO DE PLATA!

PH

 

ADD_YOUR_COMMENT

Random Image

Footer GNU/GPL License

Copyright © 2010 CPP. All Rights Reserved.
Joomla! is Free Software released under the GNU/GPL License.
Copyright © 2010. CPP. Designed by Shape5.com