| ¿SUFRIR? ¡JAMÁS! |
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| Written by quidam |
| Tuesday, 13 April 2010 08:47 |
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ARTA PH 30 marzo 2010 ¿SUFRIR? ¡JAMÁS! Queridos mis cuatro lectores: ¡Estamos ya en plena Semana Santa! Las calles del DF lucen fluidas, rapiditas, cómodas. Espero que si salieron de vacaciones, les vaya bonito y si se quedaron en casa, gocen de nuestra ciudad. Hombres y mujeres famosos, que obtuvieron en la vida todo lo que ésta puede dar: dinero, fama, salud, éxitos, etc., por lo visto no estaban preparados para sufrir nada. Y es normal, a nadie le gusta el sufrimiento, ni físico, ni psicológico, ni moral. Bueno, ni nos gustan las incomodidades, los esfuerzos, las molestias. Un encanto es el control de la tele porque no necesito ni levantarme de mi cómoda poltrona para callar las chillonas voces femeninas anunciando toallas femeninas o los mensajes de algún gobernador aunque tenga gel en la cabeza. Todo ahora es facilito y hasta se usa (yo no) Suavitel para que la ropa quede bien suavecita. ¡Somos tan delicados! Por eso evitamos cualquier cosa que cause pena o dolor. No estamos entrenados para eso sino todo lo contrario y cuando aparecen los signos del sufrimiento, tenemos la tentación del suicidio asistido o de la eutanasia. Sabemos que personas famosas, optaron por el suicidio antes que sufrir: Ernest Hemingway, premio Nobel de literatura, robusto, famoso, cazador en África, aficionado a los toros en España, casado y divorciado varias veces, millonario, en vez de vivir su vejez con sus inevitables sufrimientos y limitaciones, se metió su escopeta de cacerías en la boca y se voló los sesos. Nuestro galanesco Pedro Armendáriz, el papá, (su hijo no salió nadita de galán) se suicidó también cuando supo que tenía cáncer. Lo mismo hizo el fino actor de los cincuentas George Sanders y el actor español de mucho éxito en México Jorge Mistral. En otras circunstancias y por distintos motivos se suicidaron Hitler, Goering y Goebbels, antes que sufrir el juicio de Nüremberg y la segura pena de muerte. Hess en cambio, soportó hasta su muerte natural la cadena perpetua en la sombría cárcel de Spandau... ¡Estamos pues, en Semana Santa! Y la liturgia de estos días nos trae a la mente y al corazón la Pasión y Muerte en la Cruz, de nuestro Dios, Jesucristo el Señor. Dios, el impasible, tomó nuestra carne mortal para poder sufrir, si, SUFRIR, por nuestros pecados. ¡Terrible misterio! ¡Dios sufriendo por los hombres pecadores! ¡El inocente por los culpables! ¿Y no queremos aceptar las penas de la vida? ¡Señor, lo que me mandes, lo que venga! Si son tan solo los achaques de la vejez o una penosa y larga enfermedad, las invalidez, la dependencia total, la pobreza, lo que sea, Señor, te lo ofrezco desde ahora que no me duele nada. No se me antoja, te lo confieso, sufrir, porque no soy masoquista sino gente normal, pero si me llega el sufrimiento, dame fuerza para soportarlo. Después de todo me lo merezco. Lucharé por abrazarme a tu Cruz sangrienta y sufrir contigo. Así sea. PH |