| LOS SACEDOTES TAMBIEN PECAMOS |
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| Written by quidam |
| Tuesday, 13 April 2010 08:52 |
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CARTA PH 2 abril 2010 LOS SACEDOTES TAMBIEN PECAMOS De pronto, como en fichas de dominó o una explosión, salen a luz pecados de pederastia por todos lados, y no tan solo en la Iglesia Católica, sino entre los Rabinos Israelitas, entre Pastores protestantes, escuelas, Scouts y en el seno de las familias. Parecería que el cáncer que afecta a la sociedad estaba ampliamente difundido y no nos habíamos dado cuenta. Se destapó la cloaca en Irlanda y Estados Unidos y por todos apareció la podredumbre. ¡Qué pena! Si en otros medios el pecado criminal de la pederastia es lamentable, que éste se haya dado entre el clero católico, es simplemente terrible. Y los medios de comunicación, que siempre andan buscando como moscas el excremento donde se halle, han sabido sacar jugo de la situación. Todos los editorialistas de los periódicos, al unísono, condenan a la Iglesia, a los curas, obispos y hasta al Papa Benedicto. Son como chacales o hienas feroces hartándose de carroña. ¡Es admirable el Papa Benedicto! En una extensa carta dirigida principalmente a los católicos de Irlanda, editada en L’Osservatore Romano del domingo 28 del mes pasado, expresa “abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos”. En párrafo fuertísimo condena a los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños. Se lo paso a todos ustedes mis queridos amigos: “Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros hermanos sacerdotes o religiosos. Los que sois sacerdotes habéis violado la santidad del Sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Además del inmenso daño causado a las víctimas, se ha hecho un daño enorme a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa”. Más fuerte no se puede hablar. Pero por supuesto, el Papa insta a los culpables a asumir su responsabilidad y saber pedir perdón a Dios y someterse a las exigencias de la justicia, sin desesperar de la misericordia divina. Oremos, amigos, oremos insistentemente por nuestra Iglesia, santa y pecadora. Que salga purificada y santificada de esta crisis. PH |